martes 21 de febrero de 2012

FOZ DE LA CANAL INVERNAL


La ola de frío extremo que azotó el Pirineo hace un par de semanas dejó unas condiciones fantásticas para el barranquismo invernal, pero yo tenía otras cosas que hacer. Como suele decirse, la vida es eso que pasa mientras tú haces otros planes... Ayer domingo había que aprovechar el día, de modo que después de estudiar diferentes posibilidades, esta vez fui yo quien engañó al colega habitual para repetir la parte inferior de la Foz de la Canal, aunque esta vez en condiciones invernales.

Las temperaturas que encontramos fueron de 4ºC al empezar la aproximación, y unos inesperados 15ºC al volver al coche. Eso es algo que debe tenerse muy en cuenta, ya que las altas temperaturas pueden debilitar mucho el hielo. Nosotros lo comprobamos in situ, como más adelante se verá.

Para esto del barranquismo invernal, una disciplina que está en pleno desarrollo, Mario Gastón se ha aventurado a establecer una tipología de descensos en el Cuadernos Técnicos de Barrabés número 60 (febrero-marzo 2012). Según ésta, el descenso tal y como lo encontramos vendría a ser de clase 2: caudal helado, con marmitas consistentes y toda clase de formaciones heladas; inmersiones limitadas y material de hielo obligatorio.

Encontramos los primeros resaltes completamente helados, pero el primer rápel, de 25 metros, a parte de alguna placa de hielo, mantenía el agua corriendo.




















En el segundo rápel, que fraccionamos para facilitar las recuperaciones, fue inevitable mojarse: una de las pozas intermedias, al sol, se mantenía completamente líquida. La siguiente, sin embargo, tenía una gruesa costra de hielo.







































Encarábamos ya la parte más vertical del descenso. Un par de rápeles más, y llegamos a la cabecera del rápel de 40 metros.



























Mientras maniobrábamos para recuperar la cuerda, oímos un fuerte estruendo a nuestras espaldas. Más abajo, en el pasillo que se forma al pie del último rápel, se acababa de desplomar parte de la cortina de estalactitas de hielo del margen derecho. De repente, acabábamos de tomar conciencia de uno de los grandes peligros del barranquismo invernal.

No obstante, seguimos descendiendo y rapelamos la cascada de 40 metros, que por lo demás estaba en unas magníficas condiciones, completamente formada y con el hielo en buen estado.













Y llegamos al punto clave, el último rápel. Instalando desde el final del pasamanos, rapelamos en un tenso silencio hasta los cascotes de hielo que minutos antes colgaban de las paredes, mientras vigilábamos los enormes carámbanos que todavía se mantenían en su sitio.



































Superado el trance, nos tocó un último remojón, justo en la poza que pone punto y final al barranco. Tras ello, unas fotos de rigor con el peligroso pasillo detrás, y de vuelta al coche en apenas diez minutos. Una bonita experiencia, desde luego, que irá costando repetir los próximos fines de semana como las temperaturas sigan subiendo.

Ya describí en su momento la aproximación y el retorno de este descenso. Es interesante repasar las fotos del descenso en condiciones estivales y comparar...











Una vez fuera del barranco y despojados del neopreno, la aventura todavía tenía que continuar. Pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión...


domingo 5 de febrero de 2012

EXPLORACIONES RIBAGORZANAS


Ramón es un tío muy majo, pero tiene un grave defecto: carga demasiado los cortados. Se diría que primero echa el café en la taza, y luego le enseña el brik de leche y poco más. Es algo que intento tener presente cuando como en su restaurante, pero no siempre lo recuerdo a tiempo. Aunque a veces, que no te guste demasiado el café, y te pongan un cortado muy largo, es útil. Cuando mientras te lo tomas, te proponen ir a echar un vistazo y equipar un posible barranco en la Alta Ribagorça, y se te escapa una mueca, siempre puedes decir que ha sido por lo fuerte que está el café.

En efecto, en el tiempo que llevo viviendo en esta comarca ya me he convencido de que sus esquistos no dan mucho de sí en lo que a barrancos se refiere. Hubiera estado bien irse a trabajar y vivir más al oeste, pero mi empresa, que en los últimos años ha llevado a cabo una fuerte expasión y ha abierto delegaciones por toda Cataluña, de momento no se plantea saltar a Aragón. Quien sabe más adelante, cuando pase la crisis...

En fin; como decía, no estoy muy convencido de las posibilidades de hacer nuevos descubrimientos en la zona. Hace unos meses, un amigo y yo nos engañamos mutuamente -los dos, cada uno por nuestra cuenta, habíamos visto lo mismo- y salimos a explorar el barranco de Fenerui, un torrente de montaña que nace en el Pic Roi (2.582 m) y acaba vertiendo sus aguas al pantano de Baserca. Aparentaba más visto desde abajo, pero resultó ser un torrente abierto sin ningún tipo de interés.

Con esto yo ya me había dado por vencido, pero mi amigo es incansable. Siguió pateándose la comarca en busca del barranco perdido, y acabó convenciéndome para explorar otro torrente, esta vez en el lado aragonés. Así abrimos el barranco de Vinyal, un torrente bastante vestido y rodeado de vegetación que no pasará precisamente a la historia del barranquismo, ni atraerá a las masas, aunque tenga dos rápeles de 25 y 28 metros.

Al final de la comida, mi amigo, inasequible al desaliento, me comenta que ya ha localizado nuestro próximo objetivo, esta vez en calcáreo. No le costará mucho llevarme al huerto, porque para estas cosas acostumbro a dejarme convencer. Aunque de momento se me escapa una mueca. Joder, que fuerte está este café...

jueves 22 de diciembre de 2011

REMEMBER 2011. WADI MUJIB INFERIOR


Ahora que fuera hace frío y el año apura sus últimos días, mientras la mayoría de los neoprenos hibernan en armarios y trasteros, a ratos me dedico a mirar las fotos y vídeos de lo que hemos hecho este 2011. Como por ejemplo el viaje a Jordania y el descenso del Wadi Mujib inferior, tan bonito, tan diferente. Y también tan extraño, tan multitudinario, tan domesticado. El precio a pagar por conocerlo fue integrarnos en el rebaño, pasar por el aro. La experiencia, más turística que deportiva, creo que aún así mereció la pena. Este es el breve resumen en imágenes.


Os deseo felices fiestas a todos, y un próspero año 2012 lleno de experiencias, tanto dentro de los barrancos como fuera de ellos.

Related Posts with Thumbnails